lunes, 21 de octubre de 2013

Capítulo XXI

Un escalofrío recorrió mi cuerpo de los pies a la cabeza. 10 días. Solo quedaban 10 días de vida o bien para Jake o bien para mí. Sin embargo, intenté parecer impasible y no darle la satisfacción a Axel de que viese mi preocupación.
-Lo sé. Sé contar.
Una sombra de sorpresa atravesó su cara, pero enseguida volvió a su característica cara de póker.
-Era solo un recordatorio. Que paséis un buen día.
-¡Espera!- Llamó Daniel.- Me muero de sed.
-Espero que os sirva de lección este sufrimiento para un futuro. Sobre todo a ti, Daniel. Así aprenderás a no meterte donde no te llaman.- Luego, mirándome a mí añadió:- Y Miriam, debes de sentirte fatal, teniendo en cuenta que uno de tus amigos, o puede que algo más está muriéndose de sed por tu culpa, y tu mejor amigo de la infancia está luchando por su vida exclusivamente por tu culpa, porque tú les metiste en esto.
-Eso es injusto.- Intervino Daniel.
En un abrir y cerrar de ojos, Daniel se había empotrado contra la pared que había a su espalda y caído al suelo por el impacto.
-Te lo repetiré solo una vez más, Daniel. Deja de meterte donde no te llaman.
La expresión de dolor en la cara de Daniel, provocó una sonrisa en Axel. Yo corrí a su lado preocupada y me arrodillé junto a él. Le puse una mano en la espalda, y le pregunte si estaba bien. Por último, antes de cerrar la puerta, Axel añadió dirigiéndose a mí:
-Espero que estés satisfecha con lo que has hecho Miriam. Has hecho sufrir a mucha gente. Espero que haya valido la pena.
Luego, salió sin hacer ningún ruido. Yo me habría ido dando un portazo…
Me quedé ahí, parada de rodillas delante de Daniel, con una expresión entre atónita, de odio y furiosa. Luego, él intentó levantarse haciéndome reaccionar ante la situación.
-Espera, quédate donde estás, no te vayas a hacer daño.
-Puedo levantarme, Miriam. Tranquila.
Le agarré del brazo. Yo no estaba tan segura de que pudiese hacerlo. Y en efecto. Un segundo después de ponerse en pie, le falló un tobillo y habría caído si yo no lo hubiese sujetado, parándole poco a poco la caída.
-¡Joder!- Maldijo con una expresión de dolor.
Se intentó incorporar de nuevo apoyándose en el brazo izquierdo, pero también le falló.
-Estate quieto, Daniel por favor.- Le supliqué. Era obvio que intentando levantarse solo iba a conseguir hacerse más daño.
Me miró con una expresión molesta, pero finalmente obedeció refunfuñando.
-Muy bien. Ahora, dime qué te duele.- Le dije arrodillándome nuevamente junto a él.
-Estoy bien.
-Y yo me chupo el dedo. Daniel, deja a un lado al chico duro, y haz el favor de decirme ahora mismo qué te duele.
-No es nada, enserio.- Me miró y yo le devolví la mirada con una expresión de: “tú a mí no me tomas el pelo”. Finalmente, él se resignó.- El tobillo izquierdo.- No dije nada esperando a que continuara.- El hombro izquierdo.- Seguí esperando.- Las costillas un poco, y la cabeza me está matando.- Cerró los ojos apoyando la cabeza contra la pared.
-A ver ese tobillo. Descálzate.
Me hizo caso a regañadientes. Cuando se hubo descalzado, asentí y empecé a mirar a ver qué le pasaba. Me había ido por la rama de ciencias, algo sabría, ¿no?
-A ver, tú dime dónde te duele.- Le fui apretando suavemente en cada una de las partes del tobillo, hasta que emitió un gemido de dolor.
-Ahí me duele.
-Está bien. Veamos, intentaré no hacerte daño, pero tú avísame si te lo hago.
Volví a tocarle suavemente la zona donde antes le había dolido. Lo toqué, pero no parecía estar roto.
-Intenta moverlo.
Con una expresión de dolor que hizo que me doliese hasta a mí, movió el pie hacia la derecha.
-Está bien, no está roto. Te lo debiste torcer al caer al suelo, o al golpearte con la pared.
Asintió con la cabeza y volvió a cerrar los ojos.
-A ver, todavía no hemos acabado. Vamos a ver ese hombro.- Empecé a palparle el hombro en distintos puntos en los que se podría haber hecho un esguince.
-¡Miriam!
-Lo siento, lo siento. Haber entonces te ha dolido aquí. Volví a tocarle muy suavemente en la zona anterior.
-No es eso. Creo que he oído un grito de Sara. ¿Y si están en la plazoleta? Tal vez si gritamos…
-¿Estás seguro?- No me lo podía creer. Tenía miedo de hacerme demasiadas ilusiones
-Creo que sí. Además, no perdemos nada por intentarlo, ¿no?
-Ya, pero, ¿y si les metemos en problemas? Axel tiene razón. No hago más que hacer sufrir a la gente. Como a ti. No debí llamarte.
-Miriam, a mí solo me has hecho sufrir cuando estabas con Marcos. Me alegro mucho de que me llamases. Te lo juro.
Entonces, oímos claramente la voz de Víctor y la de Sara discutiendo.
-No me parece el momento de jugar, ¿sabes? Miriam y Daniel están desaparecidos, a saber lo que les ha pasado.- le decía Sara.
-Tal vez Marcos tenga razón. Igual Daniel se la está tirando.
-Vamos, no seas imbécil. Tú sabes tan bien como yo que Miriam nunca haría eso. Ella está enamorada de Marcos. Y Daniel no le haría eso ahora que sabe que ella está mal. Seguro que les ha pasado algo.
Sentí como se me subían los colores y no me atreví a mirar a Daniel a la cara.
-Yo no estoy tan seguro. Miriam no es tan santa como parece y Daniel es un tío. Cualquiera dejaría de lado sus principios por tener un polvo con ella.
Oímos el sonido de una bofetada.
-Sigue siendo mi mejor amiga, así que ten cuidado con lo que dices de ella.
-Me darás la razón cuando vengan sanos y salvos en un par de días con cualquier excusa estúpida.
Esta vez sus voces sonaron más lejanas.
-¡Sara!- Gritó Daniel.- ¡Víctor! ¡Estamos aquí! ¡Socorro!
Me uní a él y seguimos gritando al unísono sus nombres.
Por fin, oímos sus voces justo al otro lado de la puerta.
-¿Miriam?- La voz de Sara sonaba incrédula.
-Estoy aquí Sara.- Suspiré de alivio.
-Dios mío, Miriam. Estaba muy preocupada por ti. No me lo puedo creer. ¿Estáis bien? ¿Qué hacéis encerrados ahí?
-Yo estoy bien. Daniel bueno… Y respecto a por qué estamos aquí… Bueno, digamos que es una larga historia. Os la contaremos cuando salgamos.
-Miriam, se te ha olvidado un pequeño detalle.- Me dijo Daniel con una expresión seria.- No van a poder abrir la puerta. Está encantada.
-Mierda.- No estaba segura de si lo dije en voz alta o solo moví los labios. Sentí cómo se desvanecían de golpe todas mis esperanzas.
-Vale, voy a intentar tirar la puerta.- Dijo Víctor al otro lado sin demasiado entusiasmo.
Oímos varios impactos fuertes, pero ninguno consiguió nada.
-Víctor, déjalo. Es imposible. Está encantada. No la vas a conseguir abrir aunque te dejes el hombro intentándolo.
-¿Encantada?- Dijo Sara.- No me parece el momento para bromear, Miri.
-No estoy bromeando. Mira ya tendremos tiempo e explicaciones más adelante. Te responderé a todo lo que tú quieras en cuanto estemos a salvo. Ahora, confiad en mí. La puerta esta hechizada. Lo hizo Axel cuando me encerró para evitar que saliese. Y además, aquí dentro estoy atada con unas cadenas. No sé si ya os lo había comentado.
-No me jodas. Podrías habérmelo dicho antes.- Se quejó Víctor.
-Espera…- La voz de Sara me daba miedo. Era la voz que ponía cuando tenía una idea, y a veces sus ideas podían resultar… Bueno dejémoslo en ideas locas.- No hace falta abrirla para sacaros de ahí.
-¿Y cómo se supone que piensas hacerlo?- Preguntó Daniel dubitativo.
-Sara, amor no digas tonterías. Ya pensaremos la manera. Ahora tenemos que irnos.- Dijo Víctor. La verdad que me estaba empezando a tocar bastante la moral con su actitud de hoy. Primero con que yo no era ninguna santa y ahora con eso de querernos abandonar.
-Sara, ¿qué has pensado?- Pregunté yo ignorándole.
-Si no me equivoco, el hechizo solo prohíbe abrir la puerta, ¿no?
-Así es.- Dije sin saber a dónde quería llegar con  eso.
-Pues, entonces podemos hacerle un agujero a la puerta. No hay ningún hechizo que prohíba eso, ¿no?
-¡Claro!- ¿Cómo no se me habría ocurrido a mí antes?
-Iré a por algo para hacer el agujero.
La voz de Víctor parecía fastidiada. No sé por qué, pero creo que no se alegraba mucho de habernos encontrado.
-Está bien. Yo me quedaré aquí por si sucediese cualquier cosa.- Dijo Sara.
Oímos los pasos de Víctor alejándose y pasaron unos minutos en los que Daniel estuvo maldiciendo a Axel por el golpe mientras yo le explicaba a Sara lo que nos había pasado desde que nos habían encerrado aquí. Cuando le comenté el pequeño detalle de que creía que se habían olvidado de mi cumpleaños, ella se puso a gritarme indignada.
-¡Oh, vamos, Miriam! ¡No me puedo creer  que pienses eso! ¡Yo nunca me olvidaría de tu cumpleaños! Podrías tener un poco más de fe en tus amigos, ¿no?
Me disculpé y seguí la historia sin interrupciones hasta el final. Entonces Sara se puso a maldecir a Axel.
-Esto es un delito, y en cuanto salgáis de aquí vamos a denunciarle. Por secuestro y también por agresión. ¡No lo puedo creer! Ha empotrado contra una pared a un chico de 15 años.
-Casi 16- objetó Daniel
-¡Y le ha torcido un tobillo!- Siguió Sara sin hacerle caso.- Además de lo del hombro y las costillas. Va a pagar por esto, os lo juro chicos.
Sara era un par de años más mayor que yo, acababa de cumplir los 19 y había empezado a estudiar derecho. Y normalmente era muy tranquila, pero cuando se enfadaba, la cosa podía ponerse muy fea. Y más si tenía que ver con lo legal o lo ilegal. No soportaba que la gente incumpliese las leyes.
-Sara, relájate. Lo primero es salir de aquí, y luego ya veremos lo que vamos a hacer.- Pensé en Jake. Si la contase también eso iba a ponerse todavía peor. Por eso había decidido omitir el detalle.- Por cierto, ¿no está tardando mucho Víctor?
-Ya, la verdad es que hace mucho que se fue.- Dijo Daniel pensativo.
-¿Y si…?- Empezó Sara. La frase se quedó colgando y la acabé yo.
-¿…nos ha traicionado?
-Hay que hacer algo, chicas.
-¿Vosotros le veis capaz de hacer algo así?- Preguntó Sara con un tono algo desconfiado.
-Sí.- Dijimos al unísono Daniel y yo. Nos miramos y soltamos una breve carcajada.
-Sara, busca la cocina. Tal vez quede algún cuchillo o algo así. Esta puerta es muy vieja. Seguro que con eso nos vale para hacer un agujero.- Propuso Daniel
-Está bien. Tened cuidado.
-La que debería tener cuidado eres tú. Axel es muy peligroso.- La recordé.
Oímos sus pasos alejarse y me volví a sentar en el suelo a esperar. Esto podía ir para largo conociendo a Sara y suponiendo que Víctor de verdad nos hubiese traicionado, lo cual parecía muy probable teniendo en cuenta lo que estaba tardando y el poco entusiasmo con el que había accedido a ayudarnos a salir de aquí.
-Miriam.- Me llamó Daniel. Le miré y él continuó.- Sé que oíste lo que dijo Víctor, y quiero que sepas que yo no me enrollé contigo solo porque estés buena. Te quiero. Y aunque tú no sientas lo mismo por mí, siempre estaré aquí, queriéndote durante cada segundo de mi vida.
Igual debería haber contestado algo de que sí le quería aunque no de esa forma o cualquier otra cosa para hacer que se sintiese mejor.
-Te creo.- Eso fue todo lo que me salió.
Y el resto del tiempo lo pasamos en un silencio, al principio incómodo y luego algo aburrido. Luego, por fin oímos unos pasos. Pero eran de más de una persona. Nos miramos extrañados.
-Aquí no hay nadie, traidor.- Acusó Axel
-Te juro que estaba aquí. Tal vez haya ido a buscarme porque tardaba.- La voz de Víctor sonaba muy asustada.
-Más te vale, por la cuenta que te trae. Vamos a buscarla. Tú mira en la planta de abajo, yo miraré en las superiores, incluida la terraza. Y por tu bien, espero que la encontremos.
-Traidor.- Susurré. El semblante de Daniel estaba más serio que nunca.
Por fin oímos la voz de Sara.
-Oí pasos acercándose y salí corriendo. Pero tengo un cuchillo de cortar jamón. ¿Valdrá?
-Depende de la fuerza que uses. Pero no nos queda otra que intentarlo, ¿no?
-Supongo.- Dijo Sara.
La oímos suspirar y oímos el primer choque del cuchillo contra la puerta.
-Tienes que darle más fuerte, mucho más fuerte.- Objetó Daniel paciente.
Oímos un segundo, y un tercer golpe. Nada.
-Sara, por favor, date prisa. Axel y Daniel te están buscando. Puede que ya te hayan oído y estén viniendo hacia aquí.- La supliqué.
-Mierda, mierda. Joder, al final las clases de educación física sí que eran útiles. El profesor tenía razón. Debí prestarles más atención.- Solté una carcajada casi histérica.
-Sara, tengo que contarte algo. Me han dado la opción de elegir entre la vida de Jake y la mía. Tengo 10 días para tomar una decisión.
-¡¿QUÉ?!
No estoy, segura pero creo que el siguiente golpe fue el triple de fuerte que los anteriores, y consiguió abrir una hendidura. Dio otro golpe, y otro más. Abrió un pequeño triángulo. Dio un cuarto golpe y el triángulo se fue aumentando, un golpe tras otro. En un momento ya nos habría cabido un brazo por el agujero sin tocar las paredes.
-Déjame a mí.- La pedí.- Ya estás cansada. Tal vez yo consiga darle más fuerte.
Me pasó el cuchillo y di un par de golpes. Nos lo fuimos turnando entre los tres. Por fin, conseguimos abrir el agujero lo suficiente. Luego, le dimos un par de golpes a la cadena. No era muy sólida, y la cascamos enseguida, aunque no logré quitarme lo que viene a ser la pulsera. Tras haber hecho esto, me deslice por el hueco. Sin embargo, hacían falta un par de golpes más para sacar a Daniel de ahí. Le tocaba dar golpes a Sara, pero tal vez dio un mal golpe o habíamos forzado mucho la hoja. El caso es que partió. Y justo después oímos unos pasos acercándose.
-¡Están ahí!- Oímos la voz de Víctor y dimos un bote los tres sobresaltados.
-Mierda, joder.- Intenté golpear la madera con lo que quedaba de cuchillo, pero no conseguí abrir el agujero ni un solo milímetro más.
-Miriam, Sara tenéis que iros.
-¿Cómo? ¿Estás loco?- No me podía creer que se le ocurriese si quiera mencionarlo.
-Tal vez tenga razón.- Miré a Sara con cara de incredulidad.
-Mira Miriam, es obvio que no nos va a dar tiempo a escapar los tres. Confío en que me sacaréis de aquí. Pero no ahora. Ahora, si permanecéis aquí, lo único que lograréis es que os apresen a las dos.
Sentí como una lágrima se deslizaba por mi mejilla al darme cuenta de que tenía razón.
-No. Por favor.- Dije con un hilillo de voz.
-¡Axel! ¡Corre!
La voz de Víctor solo consiguió ponerme más nerviosa. Cada vez sus pasos resonaban más cerca.
-Lo siento Daniel. Y quiero que sepas que te quiero. Mucho. Pero no de esa forma.
Sara le dio un beso en la mejilla y luego me cogió de la mano, al ver que no me movía. Giré la cabeza hacia delante y me sequé las lágrimas. Volvería a por él. Estaba segura.

Corrimos hasta la puerta esquivando a Víctor, al que Sara le propinó una buena patada en su punto débil, provocando un grito en este. Le dejamos ahí, y pronto empezó a seguirnos corriendo. Pero conseguimos atravesar la puerta de salida sin problemas, y esta vez Axel no nos estaba esperando fuera. Cuando cruzábamos el callejón que nos sacaría de la maldita plazoleta, giré la cabeza atrás y alcancé a distinguir a Axel, al que se le abrieron los ojos como platos. Pero antes de que le diese tiempo a abrir las alas, habíamos desaparecido de su vista. No dejamos de correr hasta llegar a la plaza del ayuntamiento. Cuando salimos era mediodía, y la gente acababa de salir de misa. Era domingo.
Cuando nos pusimos a salvo entre la muchedumbre, empezamos a hablar.
-¿Sabes, Sara? Al principio no te quería decir lo de Jake. Pero luego, no sé, me salió solo. Y fue como si oír eso te renovase las energías. Fue extraño.

-Mira Miriam, nunca te lo he dicho, pero le amo. Y me habías dicho que Axel iba a acabar o bien con mi mejor amiga o bien con el chico al que amo. Me enfurecí, y sí se disparó mi adrenalina y fue como si se renovaran mis energías. 

4 comentarios:

  1. ALAAA siguelo porfaa!! este fin de semana descubri tu blog y empece a leer el cuento, llevo todo el finde leyéndolo sin poder parar jajajaja engancha muchisimo :)
    aiiii si lo pasas a papel yo me lo compraria FIJO enhorabueena en serio te lo mereces
    ah, por cierto te sigo ;)no me perdere ni una capitulo; pasatee por mi blog cuando tengas un ratito vale?? besooos
    milyonethings.blogspot.com.es

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    1. Jijiji muchas gracias me alegro de que te gustase!!! Ahora mismito me paso por tu blog ;)
      Y gracias por seguirme Nuri
      Un beso, Miriam

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  2. Hola, llevo varios días leyendo tú novela por Wattpad, me gusta muchisimo*-*. Me encantaría sí pudieras seguirla por Wattpad, si no se puede pues la seguiré por aquí, está muy buena, saludos c:
    Belén.

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    1. Estoy en ello, es que entre los exámenes, el voley y la segunda parte que estoy subiendo en http://hazmeunfavorysonrie.blogspot.com.es no doy a basto, pero en cuanto pueda la sigo ^^

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