miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capítulo XVII

Era imposible. Instintivamente, miré hacia atrás. Se supone que tenía que estar detrás de mí. ¡No esperándome en la puerta! Sin apenas darme tiempo a reaccionar, me agarró del brazo y me arrastró hacia el interior de la casa.
-Más te vale no intentar escapar una segunda vez o te pasará lo mismo que a tu amiguito Jake.
Así que era verdad. Habían sido ellos. Las alarmas se dispararon en mi cabeza.
-¿¡Qué le habéis hecho!? ¿Dónde está? Por favor, no le hagáis daño. Él no tiene la culpa de nada.
-Oh, que tierno. Cómo te preocupas por él. En verdad, es muy conmovedor.
-¡Eres un…!
-Shhh.- Me cortó poniéndome un dedo en la boca.- Le puedes salvar todavía. La decisión es tuya.
-Haré lo que sea.- Dije con los ojos húmedos.
-Me alegra oír eso.- Esbozó una sonrisa que no me gustó nada.
-Espera. ¿Qué quieres?
-Es muy sencillo. Solamente tienes que dejar que te haga un encantamiento.
-¿Y en qué consiste ese encantamiento?
-Oh, no es nada. Solamente perderás el poder de decidir por ti misma. Me entregarás tu voluntad, y tendrás que hacer lo que yo quiera para siempre.
Sentí que me desvanecía. Aún así, conseguí reunir fuerzas para preguntar.
-¿Y por qué quieres hacer eso? ¿Por qué me has elegido a mí?
-¿Nadie te ha contado aún lo que eres? ¿Por qué eres especial?- Debí poner una cara de no saber nada, porque sin esperar mi respuesta continuó.- ¿Te acuerdas de ese sueño que tenías? Ese en el que estabas en tu desván y había alguien abriendo ese cofre que tu siempre has querido abrir.- Empecé a recordar.- Tuve suerte de darme cuenta a tiempo. Renové el hechizo que te había puesto para que no siguieras recordando. Pero supongo que ya da igual.
-No lo entiendo.
-Verás, la persona que estaba abriendo el cofre era yo. En él había unas cuantas cosas que necesitaba. Y entre ellas el nombre de la única Samyaza que hay en el mundo. Aunque, por supuesto no sabes lo que significa eso. Samyaza es un nombre que antiguamente era del líder de los ángeles caídos. Pero hace tiempo, los dioses, hicieron que de siglo en siglo, naciera una persona en el mundo a la que había que ponerle ese nombre. Esa persona tiene unas capacidades especiales. Normalmente, sus antepasados la preparan para los peligros a los que pude ser expuesta por culpa de lo que es. Pero en tu caso, no ha sido así. No has sido preparada. Solo tu abuela sabe lo que eres. Ella eligió tu nombre. Miriam. Significa “la elegida”. Sin embargo, tu madre la prohibió prepararte. Tu madre no cree en lo sobrenatural. Y amenazó a tu abuela con prohibirla verte si te decía algo relacionado con los ángeles. No quería meterte esas cosas en la cabeza.
-¿Qué capacidades especiales?
-Lo primero, para que un ángel la hechice, tiene que dar su consentimiento. Por eso necesito que accedas a que te haga el hechizo que me entregará tu voluntad. Además, tienes poderes especiales sobre los ángeles. En especial, sobre los ángeles caídos. Puede manejarlos a su gusto. Protegerlos, o entregárselos a los cazadores de ángeles. Pero, cuando usa sus poderes se le agotan las energías. Es como si por un minuto usando su poder gastase tanta energía como en 3 horas seguidas de duros ejercicios físicos.
-¿Y si se le agotan?
-Eso no es importante ahora mismo. Ahora vamos a pasar a hablar de tu querido amiguito Marcos, ¿quieres?
-Eres un ser despreciable.- Le escupí las palabras.
-Me ofende que pienses eso de mí.- Dijo con una expresión de dolor fingido. No contesté, y el continuó.- Uno de nuestros hombres, al cual se le había asignado la tarea de vigilar a tu querido Jake, descubrió que Jake sospechaba algo y que te lo estaba contando a ti y decidió atacarle. Primero, fue una batalla cuerpo a cuerpo, pero luego, un líquido que tenía nuestro hombre en el interior de un pequeño recipiente que había en su bolsillo se derramó. Cayó sobre Jake, y estuvo a punto de matarle. Sin embargo, tu amigo es fuerte, y los resultados dependen mucho de eso. Por lo tanto, solo lo dejó sumido en un sueño del que solo podrá despertar con el antídoto. Y créeme, ningún médico lo conoce.
-Y si quiero ese antídoto, tengo que entregarte mi voluntad.
-Veo que lo vas pillando.
-Pero…- Me había dejado sin palabras. No sabía qué hacer.
-Tranquila. Hay tiempo antes de que el líquido acabe de actuar. En dos semanas el líquido lo matará y ya no habrá forma de salvarlo. Mientras tanto, puedes pensar qué quieres hacer. Si salvar tu vida o la de tu amigo.
-Eso no es así.- No era salvar mi vida o la de mi amigo. Si le entregaba mi voluntad a Axel,  le daría mucho poder, el cual, estoy segura que no sería usado para bien. Y si no lo hacía, Jake moriría…- Tengo que pensarlo.
Eché a andar en dirección a la puerta pero apenas di dos pasos cuando Axel se interpuso en mi camino.
-¿A dónde te crees que vas?
-He dicho que necesito pensarlo. Y me deben de estar esperando en mi casa.
-No pensarás enserio que te voy a dejar salir de aquí.
-Pero no puedo quedarme aquí.
-¿Y eso quién lo ha dicho?
Me cogió del brazo y tiró de mí hacia arriba. Yo sin embargo intenté soltarme y agarré el picaporte, pero antes de que me diese tiempo a hacer nada, Axel ya me había alcanzado. Me cogió y me empujó. No me dio tiempo a reaccionar. Choqué con un gran impacto contra la pared y caí al suelo sin fuerzas.
-A ver si así dejas de intentar escaparte. No tienes ninguna posibilidad de vencerme.
Con las pocas fuerzas que me quedaban intenté resistirme mientras me arrastraba escaleras arriba, pero al final, se hartó y me cogió como si fuese un saco de patatas. Le di puñetazos y patadas, pero no me sirvió de nada. Al final, llegamos al pasillo donde antes me había escondido. Me llevó hasta la habitación del armario en el que me metí y me dejó caer.
-No intentes abrir la puerta. Estará cerrada con un hechizo. Y para que veas lo bueno que soy, te voy a dejar este libro. Para que te entretengas. Me comentó Marcos que te pareció interesante.
-“La isla de los ángeles caídos”.
-Así es. Bueno, yo ahora me voy. Disfruta de tu estancia aquí, y piénsate bien lo que vas a hacer.
Cerró la puerta detrás de él. Yo me fui hacia la cama y me dejé desvanecer en ella. Me dormí, pero no fue un sueño agradable. No dejé de tener pesadillas, de ángeles y demonios, de Jake muriéndose y de Marcos ayudando a Axel a quitarme la voluntad.
Cuando me desperté, estaba sudando. Lo había pasado bastante mal. Para despejarme me levanté y fui hacia el baño a darme una ducha, pero al ver que la puerta no se abría me fijé en el reto de la habitación. No era la mía. Me acordé de golpe de todo lo que pasó antes de dormirme.
¿Qué iba a pasar ahora? Era la decisión más difícil de mi vida. Recordé todos los buenos momentos que había pasado junto a Jake. Cuando de pequeños jugábamos al escondite en su casa, cuando jugábamos al pilla pilla por el bosque, cuando nos bañábamos en el lago… Pero si decidía salvarle a él, yo no me limitaría a morir, sino que estaría obligada a cumplir las órdenes de Axel el resto de mi vida. La cabeza me daba vueltas. Entonces, cogí el libro que había en mi mesilla y lo abrí por donde me quedé la última vez.
Afrodita pensó rápido. La mejor forma de vengarse era hacerle daño a lo que él más quería. Y eso, lo era ella. Juliet. Rápidamente, voló hacia las nubes y fue a hablar directamente con Caliel, el jefe de los ángeles. Le contó lo que había visto en aquella playa y él dijo de hablar con Will. Era una gran persona, y un gran luchador. Sería una gran pérdida para los ángeles. Pero Afrodita se negó. Y como diosa que era, tenía más poder que Caliel. Así pues, estuvieron observando a Will y a Juliet para asegurarse de que estaban juntos. Y lo estaban. Un día en la misma playa en que los vio por primera vez Afrodita, sucedió lo imposible.
Un grupo de ángeles acompañado por Afrodita, descendió hasta ella y se presentó ante Will y Juliet  cuando ellos estaban en mitad de un beso.
-Will, quedas detenido y sometido a un juicio de dioses en el nombre de nuestros antepasados ángeles. Y Juliet, me temo que tu no tendrás forma de salvarte. Estas sometida a muerte.
-Caliel.- Will pronunció el nombre con asombro y rabia a la vez, y recorrió con la mirada el grupo en busca de alguna otra cara conocida.- Oh, y la vanidosa Afrodita. Debí suponer que volverías a vengarte de mí por rechazarte en aquella ocasión. ¿No sabes aceptar un no, eh?
-¿Quién te ha dicho que me trates de tú?- Le dijo con expresión avergonzada y furiosa la diosa del amor y de la belleza.
-Me he tomado esa confianza después de que intentases meterte en mi cama.
-Will, no empeores las cosas.- Los interrumpió Caliel. Conocía a Will, y también  a Afrodita. Will no tendría esperanza alguna de sobrevivir si seguía por ese camino.
-Will, ¿qué está pasando?- La pobre Juliet tenía la sensación de estar dentro de un sueño. Le parecía una tarde totalmente normal cuando de repente aparecieron todas esas personas aladas y la bella mujer que hacía unos segundos había discutido con Jake.
-Tranquila, mi vida.- La tranquilizó él con un tono cariñoso y suave, y lleno de amor.- Saldremos de aquí. Déjalo en mis manos.
-No estés tan seguro, Will. Dudo mucho que seas capaz de escapar de aquí.
-¿De qué se me acusa?
-De mantener relaciones con una chica humana. Ya conoces nuestras reglas. Por el simple hecho de que tú la ames, ella también lo pagará caro. Está condenada a muerte. Y no puedes hacer nada para evitarlo.
-¿Tenéis pruebas de ello?
-Tenemos testigos. ¡Cuando hemos llegado la estabas besando! Y además, tenemos el apoyo de una diosa. No tienes ninguna posibilidad de salir de esta. No hagas nada temerario. No te servirá de nada.
-De acuerdo.
Pero para contradicción de sus palabras, Will cogió a Juliet en brazos y echó a volar mar adentro. No llegó muy lejos. Apenas tuvieron tiempo a reaccionar los ángeles, cuando Afrodita ya había pronunciado unas palabras que hicieron que una ola metiera a Will y a Juliet en las profundidades del océano. En unos segundos se vio asomar la cabecita de Will. De Juliet no se sabía nada. Al ver que ella no estaba, Will se zambulló en el mar en su busca. Pasaron unos minutos y por fin apareció Will con ella en brazos. Caminó con ella hasta la orilla y la dejó en la arena.
-Si esto va a acabar así, dejadme al menos que vaya a mis aposentos por última vez. Hay algo que quiero regalaerle antes de que se vaya para siempre.
-Como desees.- Dijo Caliel.- Pero nada de trucos. Ella se quedará aquí. Si no has vuelto en una hora, procederemos a matarla, pero te aseguro que si no vuelves, no será una muerte rápida.
Unas voces me sacaron de la lectura. Eran lejanas, pero aún así reconocí su voz. Eran Axel y Marcos. Esta era mi oportunidad de salir, tal vez fuese la única que tendría. Primero pensé que tenía que ser lista pero luego oí sus voces alejarse y actué sin pensar.
-¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Estoy atrapada! ¡Marcos! ¡Por favor!
Mientras tanto, Marcos y su tío conversaban tranquilamente sobre un libro que acababa de leer Axel. Pero de pronto, Marcos creyó oír algo.
-¿Qué ha sido eso? Sonaba como si alguien estuviese pidiendo ayuda en el pasillo del fondo.
-Yo no he oído nada. Subamos al tejado y tú olvídate de esas tonterías.
Siguieron andando, pero tras dar un par de pasos, Marcos se detuvo.
-Ahora estoy seguro, hay alguien en ese pasillo.
-¡Marcos!- Axel intentó detenerle, pero no tuvo suerte. Marcos siguió andando hasta acercarse lo suficiente para reconocer la voz.
Yo, mientras tanto, iba perdiendo las esperanzas de que me oyeran. Había dejado de oír voces, y seguro que Axel me reñiría por lo que había hecho.
-Socorro.- Dije por última vez con la voz rota y después me dejé caer en el suelo. Tenía los nudillos destrozados de darle golpes a la puerta.
-¿Miriam?
¡Era él! Me había debido oír. Recuperé las fuerzas y me levanté.
-¡Estoy aquí! ¡Marcos!
-Miriam.
Ahora le oía claramente. Estaba al otro lado de la puerta
-Te sacaré de aquí.
-Ten cuidado.
-¡Marcos!- La voz de Axel se oía lejana aún, pero aún  así me sirvió para perder todas mis esperanzas.
Sin embargo oí un “clac” procedente de la puerta y está se desencajó, dejando paso a Marcos. Corrí a abrazarle y de pronto me di cuenta de que tenía las mejillas húmedas, pero ya me daba igual. Estaba con él y de momento eso me bastaba. Le besé como si fuese la última vez que le iba a ver y él respondió a mi beso con la misma intensidad.
-Lo siento, Marcos. Siento lo que hice y lo que te dije.
-Ya está. No pasa nada, mi vida. Ahora estoy aquí contigo.
Lloré con los ojos cerrados sin dejar de abrazarle. Pero una voz que no era la de Marcos me hizo abrir los ojos de golpe.
-Qué enternecedor.
Sin tener tiempo de reaccionar observé cómo le ponía algo en la espalda a Marcos y este se desvanecía en mis brazos. Intenté sostenerle, pero no pude. Él cerró los ojos.
-¿Qué le has hecho?- Le grité con los ojos llenos de lágrimas.
-Se recuperará. Y luego mantendré una conversación con él sobre lo que debe hacer y lo que no debe hacer.
Le cogió en brazos para sacarle de la habitación. Yo tenía su mano cogida, pero Axel me obligó a soltarla y a esperarle ahí atada con una esposa a la cama. Tras unos minutos regresó él solo.
-Querida, me temo que vamos a tener que trasladarte de habitación. Dale las gracias a tu querido Marcos.
Me soltó las esposas y me agarró del brazo para llevarme a la habitación de al lado. Esta no tenía ni cama ni nada. Sin embargo, él pronunció unas palabras e hizo que apareciesen unas cadenas con las que me ató para que no llegase a golpear la puerta. Además, me puso una cuerda en la boca para impedirme gritar. Después fue hacia la puerta.
-Siento las condiciones en las que tienes que estar, pero entiéndeme. No puedo permitir que salgas y le cuentes a todo el mundo quién soy.- Como no podía hacer nada para mostrarle mi odio, me limité a apartar la mirada de él.- Bueno, me pasaré mañana por aquí para ver cómo estás. Tú mientras ve pensándote lo que vas a hacer con Jake.
Salió y cerró la puerta. Oí que pronunciaba unas palabras, supongo que para cerrar la puerta bien. No tenía ninguna posibilidad de salir de aquí.
No dejé de moverme en toda la noche. No lograba estar cómoda. Aunque supongo que era normal teniendo en cuenta que tenía cadenas en las dos manos y en los dos pies.

Pero por fin, en algún momento y a pesar de todo lo sucedido los días anteriores, conseguí conciliar en sueño.

10 comentarios:

  1. Ay madre!!!! Siguiebte capitulo YAAA como engancha tu nobela

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  2. Me encantaaaaaaa!!!Espero q llegue a ser un libro porke te lo mereces!!!

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    1. Gracias, no sé si me lo merezco, pero eso espero jaja ;)

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  3. Cuando vas a subir el suiente capitulo? Es que me encantaaaaa

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    1. Espero poder subirlo mañana :)
      Un beso, me alegro de que te guste ;)

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  4. Miriam, Dios escribís demasiado bien! Dan ganas de leerla siempre, una y otra vez jeje por favor síguela porque es HERMOSA, La verdad me sorprendiste con lo de Miriam, no pensaba que tenia ese poder, espero que la sigas lo mas antes posible por que es como una adicción esta nove, tq :3

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    1. Ayyy muchísimas gracias!!!!!!!! Tus comentarios me suben la moral jaja xD Y la verdad, me alegro de haberte sorprendido jaja así no te aburrirás de la novela enseguida.
      Un besazo, a ver si subo el siguiente capi mañana ;)
      tk

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    2. Ayy deooos meooo que chica! jaaja, jamas me aburro de la nove, todo lo contrario ;)... Oaz yo espero el siguiente cap. Beshoos

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    3. Jajaja nose podría ser jaja ya esta subido el siguiente, espero que te guste, un besito :)

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