lunes, 24 de junio de 2013

Capítulo XII

Nos volvimos a besar, con más pasión y deseo. Metí mis dedos entre su pelo rubio y le abracé, hasta que él se separó de mí, ganándose una mirada de reproche por mi parte.
-Tenemos que irnos, mi amor.- Dijo acariciándome el pelo.- Ya es muy tarde.
-Pero yo no me quiero ir.- Sabía que me estaba comportando como una niña pequeña, pero me daba igual.- Quiero quedarme aquí contigo.
-Venga, vamos. Te iré a buscar esta noche, ¿vale?
-Vale…- Accedí a regañadientes.- ¿Pero me acompañas?
-Claro.
Sonrió. Me cogió la mano y echamos a andar hacia mi casa. Por el camino, pensé en lo feliz que era. Ya estábamos a finales de julio, pero aún quedaba mucho verano para estar con Marcos. Le había echado un montón de menos. Pero ahora ya estábamos juntos.
Un beso me sacó de mis pensamientos.
-Bueno, luego te paso a buscar. Te quiero.
-Vale. Adiós.- Me despedí con una sonrisa.
Entré en casa con esa cara de tonta que tienen los enamorados. Se me quitó al oír a mi madre.
-¡Miriam! ¿Qué horas son estas? Te dije que hoy tenías que venir a las ocho y media como muy tarde. Hoy venía de visita la tía María. ¡Y ya son las diez pasadas!
-Lo siento, mamá. Se me fue la hora.
-¿Y por qué no me coges el teléfono?
-Se me acabó la batería.
-Entonces, ¿llegas una hora y media tarde y esa es tu única explicación? ¿Qué se te fue la hora?
-Perdón.
Me miró muy seria y finalmente dijo:
-Está bien. ¡Pero que no vuelva a ocurrir! Ve a lavarte las manos y ven a cenar. Íbamos a empezar ahora.
Asentí y fui al baño. Me lavé las manos y me miré al espejo. Todo había cambiado un montón desde la primera vez que estuve con Marcos. Incluidos él y yo.
Cuando acabé de cenar, subí a mi cuarto a leer el libro de “La isla de los ángeles caídos” mientras esperaba a que viniese Marcos. Me había quedado en la parte en la que hablaba del amor entre los ángeles y los mortales, cuando empezó todo eso.
Al principio los ángeles se lo permitieron. Sin embargo, un día un ángel les hizo cambiar eso.
Estaba dando un paseo con su novia por un camino de costa, con acantilados y playas. Pero entonces, ella se quiso asomar demasiado por uno de los acantilados y cayó. El ángel, que se llamaba Julián, no dudó en salvarla, aunque eso implicase mostrar sus poderes. Abrió las alas y se tiró a por ella. Cuando la salvó, ella estaba muy asustada y confundida. Y los demás ángeles, enfadados. Lo observaron todo desde el cielo, y bajaron a la Tierra para acabar con ella. Tenían que hacerlo antes de que hablase con los demás mortales. Los humanos son así. No pueden guardar un secreto como ese. Se lo contaría todo al mundo. Y la existencia de los ángeles dejaría de ser un secreto. Y eso tendría consecuencias. Los humanos, volverían a provocar una guerra para demostrar su supuesta superioridad sobre los ángeles.
Después de matarla, se reunieron todos para tomar una determinación. Los ángeles tendrían prohibido enamorarse de mortales. Si lo hacían, los matarían a los dos. Al mortal para evitar que se supiese de su existencia, y al ángel como castigo por desobedecer una de las leyes más importantes de su mundo, ya que no solo los ponía en peligro, sino que también los ponía en ridículo, ya que para los demás seres sobrenaturales, el amor era considerado una debilidad.
Levanté la cabeza del libro al escuchar un golpe en mi ventana. Me asomé y vi a Marcos saludándome desde la calle. Le saludé y cogí mi sudadera de “cállate la boca” rosa clarito. Hacía demasiado frío para llevar el jersey fino. Y es que por las noches refrescaba un montón en mi pueblo.
Luego, bajé las escaleras y pasé al salón a despedirme. Cuando salí a la calle, no vi a Marcos. ¿Dónde se habría metido?
-Hola, mi amor.- Saludó dándome un abrazo por detrás.
-Hola.- Le sonreí aliviada de verle y le besé suavemente en los labios.
-¿Cómo estás?
-Ahora mucho mejor.

Your hand fits in mine
Like in mine
Like it is made
Just for me
But bear
This in mind
It was meant to be
Jolín, qué inoportuno el móvil. Miré la pantalla. Era Sara.
-¡Hola guapa!- Saludé.
-¿Cómo estás?
-Muy bien.
-Es que me dijo Daniel lo que pasó, y estaba preocupada. ¿Seguro que estás bien? Puedes confiar en mí.
-Que sí. Estoy perfectamente.- Sonreí mirando a Marcos.
-Bueno, ¿y vas a salir?
-Eh…- Miré a Marcos. Él asintió.- Sí, sí, claro.
-Guay, ¿te paso a buscar?
-Eh, no, mejor voy yo. Ya estoy bajando.
-Okey. Ahora te veo. Un beso.
-Chao.
Colgué el teléfono y lo guardé en mi bolsillo. Después Marcos me cogió de la mano y fuimos hasta la casa de Sara. Llamé al timbre y me apoyé en su hombro mientras esperábamos a que bajase. Pasó un momento  Marcos me cogió de las dos manos haciendo que le mirase.
-Miriam, yo ahora me tengo que ir. No puede vernos nadie juntos. Verás, es que…
-Vale, vale. Lo entiendo. No pasa nada. Vete, ahora te veo.- Le di un beso en los labios y le indiqué que se fuera.- Adiós.
Le vi marcharse andando rápido. No entendía nada, pero me daba igual. Estaba con Marcos y eso me bastaba.
-¡Hola!- Exclamó Sara sacándome de mis pensamientos.
-Eh, hola.
-¿Cómo estás?
-Genial.- Pensé en Marcos. Vale, con “genial” me quedaba corta para describir como me sentía.
-Ya. Y bueno… ¿quién es el afortunado?
-¿Qué?- ¿Nos habría visto a Marcos y a mí? Pero eso no era posible, ¿no?
-Mira, cariño. Disimulas fatal. ¡Se nota un montón cuando estás enamorada! Tienes la mirada más brillante y sonríes como una tonta, ¿sabes? Y te estoy preguntando que de quién te has enamorado.
Increíble, ¿no? Primer día que Marcos y yo estábamos juntos y Sara nada más verme ya sabía que me pasaba algo relacionado con eso.
-No me he enamorado de nadie. Bueno, me sigue pareciendo que Mario Casas está buenísimo, pero nada más.
Me miró con una mirada de “ya, claro”, pero decidió dejarlo pasar. ¡Menos mal! Se me da fatal mentir.
-Bueno, ¿y Paula?- Por las noches solía ir a buscar a Sara también, pero hoy o estaba.
-Se ha ido a Madrid esta mañana. Pero tranquila, estará aquí para tu cumple.- Dijo sonriendo.- Vuelve el día 6 de agosto.
-Ah.
·
Fui hacia mi casa a eso de las doce y media. Esa noche, Marcos y yo solo nos cruzamos miraditas y él me dijo “te quiero” al oído cuando nadie miraba. Pero por culpa de la historia esa por la que nadie podía saber lo nuestro, no pudimos hacer nada más.
Entonces, por el camino, oí una voz que me llamaba.
-¡Eh, Miriam! ¡Espera!- Era Jake. ¡Menos mal! No le había visto salir, y la verdad, tenía que admitir que estaba algo preocupada. Después de lo que había oído en el bosque…- Tenemos que hablar.
-¡Jake! ¿Por qué no has salido esta noche?
-Eso ahora no importa. Mañana me voy a Francia con mis primos y se supone que esta noche no podía salir. No tengo mucho tiempo. Ya me despedí por la tarde de los demás, pero tú te fuiste y no pude. ¡Ya empezaba a creer que no iba a poder contarte nunca lo que he averiguado!
-¿Te vas a Francia?- Me miro serio al verme aliviada. Pero a ver, solo me alegraba porque así estaría fuera de peligro durante un tiempo.- Vaya… ¿Cuándo vuelves?
-No lo sé todavía. Ha sido un viaje improvisado en el último momento y todavía no lo hemos decidido. Bueno, al grano. El otro día, estaba yendo hacia mi casa para vestirme y eso para la fiesta, cuando en un callejón lateral, vi al tío de Marcos hablar con otro hombre. El tío de Marcos vestía normal, pero el otro hombre… Iba con una ropa extraña. Llevaba una capa negra y unas botas también negras. La curiosidad me pudo. Me escondí y me acerqué a escuchar:
-¿Cómo está progresando tu alumno?
-Últimamente está más distraído, pero no va mal.
-¿Crees que ha llegado la hora del traslado?
-Aún no. Antes quiero asegurarme de que no se ha enamorado.
-Como quieras. Haznos llegar un mensaje cuando creas que está listo. Ahora me tengo que ir.
-Buen viaje.
En ese momento, la canción de “Hall of fame” empezó a sonar en el móvil de Jake.
-Mierda, es mi madre. Tengo que irme. Ya hablaremos. Y ten cuidado. Algo raro está pasando y no sé qué es, pero lo que sí sé, es que es peligroso.
Le vi alejarse corriendo mientras hablaba con su madre por el móvil. ¡Qué fuerte! Puede que al fin y al cabo no estuviese tan paranoica.
Cuando llegué a mi casa, me eché a dormir directamente sin leer. ¡Me moría de sueño! En algún momento de la noche, me desperté al tener un extraño sueño.
De repente, estaba en un pasillo oscuro y estrecho. Miré delante de mí. Había una puerta. Estaba muy oscuro. Me di la vuelta y vi unas escaleras que bajaban. Entonces, empecé a oír unos cantos en latín. Venían de detrás de la puerta. Me acerqué a ella y me quedé frente a ella unos segundos. Después, la abrí.
Después del sueño, me desperté con una sensación extraña. Últimamente se estaba repitiendo a menudo la misma escena en mis sueños, aunque cada vez se añadía algo. ¿Qué pasaría al final? ¿Qué habría detrás de la puerta?
Bajé a la cocina a por un vaso de agua. Después volví a la cama y me dormí otra vez.
Por la mañana, me desperté al ver la luz del día. Qué raro. Juraría que había cerrado las persianas.
-¡Buenos días princesa!- Al abrir los ojos, me encontré con Marcos apoyado junto a mi ventana que me sonreía.- ¿Cómo has dormido?
Joder, ¿no era perfecto?
-Muy bien.
-Me alegro.
Solté una carcajada alegre y le hice un gesto para que se acercara.
-Anda, ven aquí.
Se acercó y le atraje hacia mí hasta besarle. Él se sentó en la cama a mi lado y me abrazó. Quería despertarme todas las mañanas así. ¡Me encantaba!
-¿Sabes? Eres perfecto.- Le dije al oído sin dejar de abrazarle.
Él se rió y me cogió para que me sentara encima de él. Le volví a besar.
-¿Miriam? ¿Estás despierta?- ¡Mierda! ¡Era mi madre! Le hice un gesto a Marcos de que guardase silencio y para que se escondiese. Él se levantó corriendo y salió por el balcón justo a tiempo. Entonces, mi madre entró en la habitación.
-Buenos días, mamá.
-Eh, buenos días. ¿Por qué no respondías?
-Es que estaba escuchando música con los cascos y no te oí. Lo siento.- Improvisé.
-Ah, vale. ¡Ya estaba empezando a creer que habías vuelto a meter un gato en casa a escondidas!- Exclamó.
Recordé con una carcajada que cuando era más pequeña, con unos 11 años, quería tener una mascota, pero mis padres no me dejaban. Entonces, encontré un gato abandonado por la calle y lo metí en casa sin que me vieran. A la mañana siguiente, intenté esconderlo, pero no funcionó. Mi madre lo vio y lo echó de casa. ¡Odia los gatos!
-Bueno, pues ya has visto que no he metido a ningún gato en casa. Y ahora, voy a ducharme y eso, ¿vale?
Miró hacia los lados una vez más en busca de algo raro y al no encontrarlo, se fue. Luego, Marcos volvió a entrar en la habitación.
-¿Me ha confundido con un gato?- Le miré riéndome y me encogí de hombros.- Indignante.- Me volví a reír y le di un beso en los labios.
-Ahora me tengo que preparar para salir, ¿vale? Te veo luego.
-Vale. Llámame cuando estés, ¿vale?
-Okey. Te quiero.
Cuando se marchó, me senté en la cama otra vez mientras pensaba en lo perfecto que era todo. Luego cogí la toalla y fui a ducharme. Cuando acabé, abrí el armario en busca de algo que ponerme. Escogí un vestido de tirantes blanco y azul que llegaba hasta las rodillas y mis sandalias marrones. Luego, me puse una diadema y bajé a tomarme un zumo.
-Buenos días, Miriam.- Saludó mi abuelo. Estaba leyendo el periódico en una silla
-Buenos días.
-Hola.- Saludó también mi abuela.- ¿Te hago el desayuno?
-No hace falta, solo voy a tomar un zumo, me lo hago yo.
-Como quieras.
Después de desayunar, salí a la calle y llamé a Marcos por teléfono.
-¡Hola!
-Hola. ¿Dónde estás?
-Estoy yendo por la calle de la panadería. ¿Y tú?
-Estoy cerca del río. ¿Nos vemos en el Puente Nuevo en diez minutos?
-Vale. Un beso.
Colgué el teléfono con una sonrisa. Luego, eché a andar hacia el sitio donde habíamos quedado. Por el camino, vi a Paula, Leo y todos estos. Saludé y dije que me dolía la cabeza y que iba dar un paseo para ver si se me pasaba. Se supone que todavía no se podía saber lo de Marcos y yo, ¿no?
También estaba Irene, que ni se molestó en mirarme. Simplemente, pasó de mí. ¡Y mejor así! Ayer se pasó un montón. Y estaba segura de que volvería a pasar algo parecido, aunque deseaba con todas mis fuerzas que no fuera así.
Cuando llegué al puente, Marcos estaba allí.
-Hola princesa.
-Hola.- Le sonreí.
-Esto es para ti. Aunque, tú eres más bonita.- Dijo dándome una rosa de color rojo.
La cogí delicadamente, como si tuviese miedo a romperla.
-Gracias. Es muy bonita.
-¿Me merezco un beso?
Me reí y le besé en la mejilla.
-¡Eso no vale!- Protestó.
Me reí divertida y le cogí de la mano echando a andar hacia delante. Llegamos hasta el lago donde estuvimos la otra vez y estuvimos hablando y riéndonos hasta que llegó la hora de irse. Entonces, Marcos me dio un beso de despedida y se fue corriendo, ya que llegaba tarde a su casa. Yo, me quedé un poco más en el lago. Olí la flor. Sonreí mientras pensaba que olía muy bien. No me iba a cansar de decirlo: ¡Marcos era perfecto! Después me levanté y decidí que ya era hora de volver a casa. Pero entonces, oí una melodía que venía del suelo. ¡Era el móvil de Marcos! Lo levanté y miré la pantalla. No fue por cotillear, simplemente fue para… Bueno, que lo hice casi sin pensar.  Era un mensaje. No tenía intención de leerlo, pero al ver de quién era cambié de opinión.

Hola Marcos.
Hoy ha venido un Servidor de Caliel. Es aún un aprendiz. Solo ha venido para echar un vistazo. Pero quiere verte. Y a Miriam también. Hoy más que nunca tienes que demostrar que sí respetas las normas de nuestro mundo. Puede que de esto dependa todo tu futuro. Ah, y si eso no es suficiente motivo para ser precavido, recuerda que también depende de esto el futuro de tu amiguita Miriam.
Ten cuidado.
Saludos,
Tu tío Axel.

¿Qué significaba todo esto? Esto tenía que ser un programa de esos de cámara oculta, ¿no? Sí, tenía que ser eso. Sinceramente, me parecía la explicación más lógica. O por lo menos, era más lógica que el que fuera verdad lo del mensaje, lo del libro y lo de mis sueños de ángeles.

¡Un momento! Los hombres que escuché hablar en el bosque. ¡Uno se llamaba Axel! ¡El tío de Marcos- si es que era su tío de verdad- estaba hablando de matarnos a Jake y a mí!

8 comentarios:

  1. Como mola! Ahora pondre yo otro mío

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    1. Gracias ;) me paso ahora a leer el tuyo que ya tengo ganas jejeje
      Un beso,
      Miriam :)

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  2. Me encanta tu novela!!! Espero que algun dia sea un libro, eres una gran escritora! Espero el siguiente capitulo, besos:)

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    1. Muchísimas gracias!!!!!!!!!!!!! yo también lo espero jejeje
      el siguiente capitulo lo subiré antes del viernes supongo, besos :)

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  3. En tu lista de blogs puedes poner en vez de mi blog la novela? diferentesnovela.blogspot.com hay capitulo nuevo.

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  4. OMG!! AMO LA NOVELA, y obvio amo como escribes ;) hdsfhsdbfbds esta novela es tan hermosa,linda,tierna, tan hfhdsfhbhsdbf!! jaja . Tkm miriam
    Beshoos

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    1. Gracias Natalia!!!!! Y yo amo tus comentarios xD Enserio muchas gracias :)
      Un beso, teq :)

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