martes, 28 de mayo de 2013

Capítulo VII


¡¿Qué había sido eso?! Si esto fuese una peli, el beso habría sido en la boca y después, él me habría dicho que me quería a mí y no a Irene. Y entonces habríamos comido perdices y vivido juntos y felices para siempre, como todos los protagonistas de las pelis de princesas. 
Pero esto no era una peli. Y el tonto de Marcos, me había dado el beso en la mejilla, así que yo solo podía sonreír y esconder lo que sentía realmente.
Y eso hice. Le sonreí y ya está. Nada de comer perdices y vivir juntos y felices para siempre.
-Entonces, si me perdonas…- Hizo una pausa, como esperando a que yo cambiase de opinión.- ¿Vamos?
-Sí, venga. Que vamos a llegar tarde.- Dije echando a andar intentando adelantarle. Pero, como no, me tropecé y estuve a punto de caerme por culpa del maldito tobillo.
-¡Cuidado!- Exclamó Marcos sujetándome el brazo.
-¡Estoy bien!- Respondí.
Me solté el brazo y seguí andando, esta vez más despacio. Tuve otro tropezón más, más o menos a mitad del camino. Marcos me volvió a sujetar. Esta vez, si no fuera por él, sí que me habría caído.
-Eh, gracias.- Dije atropelladamente.
Seguí andando con cuidado hasta llegar a la caseta. Allí, ya estaban Leo, Jessie, Nuria, Héctor y Jake. Mierda. También estaba Jake. Yo contaba con que solo fuese a la fiesta y entonces sería mucho más fácil evitarle. Pero así…
-¡Hola!- Saludó Marcos.
-Hola, Marcos.- Dijo Nuria. Luego me vio a mí.- ¡Miriam!- Me dio un abrazo.- Creíamos que te había pasado algo. ¿Cómo se te ocurre salir corriendo hacia el bosque de esa manera? ¡Nos tenías a todos súper preocupados!
-Nuria tiene razón.- Dijo Héctor acercándose.- ¿Qué te pasó? ¿Y por qué no fuiste a casa directamente en vez de ir al río?
-No puedes volver a hacerlo, ¿eh?- Dijo Jessie muy seria. Luego me dio un abrazo y sonrió.- Me alegro de verte.
¿Cómo que al río? Mierda, no tenía ni idea de qué les había contado Marcos. Ahora, ¿cómo seguía la mentira?
-Eso, Miriam. Explícanos qué pasó.
Miré a Marcos buscando ayuda, pero por su expresión, no parecía muy dispuesto a colaborar.
-Eh, yo… - ¿Y si fingía un desmayo? Seguro que así encontraba un momento para hablar con Marcos, para que me diese alguna pista. Pero enseguida pensé que era una mala idea. Y ahora… ¿Qué?
-¿Si?- Insistió Leo
-A ver, os cuento primero yo mi parte.- Dijo Marcos accediendo por fin a ayudarme.- Como acordamos, yo fui a buscarla por el río. Allí, oí como una rama se partía y es que Miriam se había caído y torcido el tobillo. Y si fue al río, era por…
-¿Pero por qué fuiste al río?
-Es que yo la acababa de contar que Karen ha muerto. Era una amiga de nuestros padres que de pequeños era nuestra canguro. Era muy simpática, la queríamos mucho. Tenía un problema en el corazón, que al parecer, era más grave de lo que los médicos decían.- Intervino Jake, para mi sorpresa.
-Yo fui al río porque quería estar sola, y en mi casa también están mis padres, mis abuelos y mi primo pequeño. Era el sitio más tranquilo al que podría ir.- Añadí
-Bueno, vale, pero la próxima vez, ¡avisa!
-Lo prometo.- Sonreí.- Bueno, ¿qué hay que hacer?
-Ya casi está todo. Solo hay que preparar los aperitivos y las bebidas. Además hay que pasar la música a un CD para que se escuche con los altavoces grandes. Por último hay que colocar esto…- Dijo sacando una bola negra con cristales de colores.- Es para ponérselo a la lámpara y que todo esto sea como una discoteca.
-Mola.- Comentó Jessie.
-A ver… Marcos, Jake y Miriam, prepararéis los aperitivos. Leo y Jessie servirán las bebidas. Héctor y yo, pondremos la bola de discoteca y después pasaremos la música.
¡Tenía que ser broma! Menudo grupo que me había tocado. Marcos, con el que había estado súper borde, y Jake, con el que estaba enfadada. ¡No era justo!
Fuimos a la cocina en silencio. Estábamos los tres solos, ya que las bebidas ya estaban en la caseta y las prepararían allí.
-A ver. Hay que meter la pizza en el horno y servir las demás cosas. Además, hay que ponerle sirope de chocolate a la tarta y lacasitos para adornarla.- Dijo Jake.
-Vale, que Miriam adorne la tarta, ya que para eso no hay que levantarse y como tiene así el tobillo… Yo haré la pizza. Y tú, Jake, prepara los demás aperitivos.
Asentimos y me trajeron las cosas que iba a necesitar.
Trabajamos en silencio. Jake entraba y salía de la cocina, ya que la mayoría de las cosas estaban en la despensa. Jake después de meter la pizza al horno y programarlo, se sentó a ayudarme con la tarta. No dijimos nada, pero el silencio no era incómodo. De vez en cuando, nuestras manos se rozaban mientras decorábamos la tarta.
-Bueno, chicos, voy llevando estas cosas a la caseta. Ahora vengo.- Dijo Jake marchándose con dos bandejas de comida.
Yo ni le miré. Todavía no habíamos hablado de lo de esta mañana, y la verdad, no tenía ganas de hacerlo.
Estaba perdida en mis pensamientos mientras seguía poniéndole fondant formando figuras a la tarta, cuando se me soltó la cadena de mi collar preferido y se cayó al suelo. Me agaché a recogerlo al mismo tiempo que Marcos. Nuestras miradas se encontraron y me perdí en esos ojos azules tan bonitos.
De pronto, oímos un golpe en el exterior de la casa y Marcos cogió el collar y me lo puso.  Luego me hizo un gesto para que le siguiera y salió corriendo a ver qué pasaba en el patio.



Cuando llegué al exterior- tardé lo mío por culpa del tobillo- vi a Marcos paralizado y pálido con la mirada perdida. Jake estaba bocabajo en el suelo. Le costaba respirar.
-¡Marcos!-No respondió.- ¡Jake!
Me acerqué a Jake y le di la vuelta. No parecía tener nada grave. Le incorporé para ver si regulaba un poco su respiración. Como pude, le arrastré hasta la pared y le apoyé ahí mientras él se recuperaba. Luego fui hacia Marcos.
-¡Marcos! ¡Marcos, escúchame! ¡Por favor!
Él tenía la mirada perdida, pero en cuanto le cogí del brazo para ver si reaccionaba, se volvió hacia mí.
-Eh, perdona, yo…
-No pasa nada.
En realidad, sí que pasaba. Era la segunda vez que le veía hacer eso este verano. Y eso era muy raro. La primera vez fue en la piscina, delante de todos. Por lo menos, ahora no le había visto nadie aparte de mí y de Jake.
Me volví hacia Jake. Ya respiraba normalmente.
-¿Estás mejor? ¿Qué te ha pasado?
-Sí, ya estoy bien.- Respondió.- Y no estoy seguro… Iba a bajar el escalón de la casa cuando… No sé. Me impulsé- no sé cómo- hacia atrás y me caí de espaldas. La caída fue fuerte, así que luego me costaba respirar. Al momento aparecisteis vosotros.
Qué raro era todo esto.
-Bueno, vamos a pasar a la casa, aquí hace mucho calor.- Dijo Marcos. Se le notaba muy aliviado al ver que a Jake no le había pasado nada más. Tenía razón, no eran ni las cinco y el sol abrasaba. De pronto miré el reloj y me di cuenta de la hora.
-¡Me tengo que ir! Mi tía se va a preocupar. Llevad vosotros la tarta. Ya está acabada. Ah, y… ¡Jake!- Paré de hablar al ver que Jake estaba sangrando por la frente.
-¿Qué pasa?- Preguntó él sobresaltado.
Marcos frunció el ceño con expresión preocupada y le señaló la frente. Jake se llevó la mano ahí y la vio manchada de sangre.
-Mierda. Joer.- Se quejó.
No le vi la herida antes porque se la tapaba el flequillo, pero una vez la vi, me preocupé bastante.
-Tienes que irte al médico. Corriendo. Te acompaño. Yo…
-Miriam, déjalo. Le llevo yo. Si no estás pronto en tu casa, la gente se preocupará. Y creo que seré capaz de llevarle a casa, o si no, al médico.
-Pero yo…
-Marcos tiene razón. No pasa nada, no hace falta que vengas. Si además, no es nada…
Protesté, pero ellos no me hicieron ni caso, y me acabé volviendo sola a casa. Llegué a la pared con la enredadera que daba a mi balcón. Vacilé. ¡Estaba muy alto! Además, ahora no había nadie abajo para sujetarme. Y si…
De pronto, oí la voz de mi tía llamarme.
-¡Miriam! ¡Baja! ¡Ya has dormido bastante! ¿Miriam?
Eso me decidió. Tenía que llegar a mi habitación antes que ella. Cogí aire y puse el primer pie en la pared. Me agarré a la enredadera y subí lo más rápido que podía intentando no pensar en el dolor de mi tobillo. Pero, de repente, la rama a la que estaba sujeta se soltó, pero esta vez conseguí agarrarme a otra. Lo malo, es que pegué un gritito que alarmó a mi tía.
-¿Miriam? ¿Estás bien?
Oí sus pasos subir por la escalera y seguí subiendo. Salté por el balcón y fui hasta mi cama. Me metí en ella justo en el momento en que mi tía abría la puerta.
-¡Miriam! ¿Estás bien?- Dijo acercándose.- Has gritado. ¿Qué pasaba?
-Nada. Solo era una pesadilla. Ya bajo.
-Bueno, vale. Tienes que merendar, y luego…
Empezó a sonar el teléfono fijo y lo cogió mi abuela.
-¡Es para ti, Patricia!- Gritó mi abuela desde la planta de abajo.
-Dios mío, como grita tu abuela.
Mi tía y mi abuela materna nunca se habían llevado demasiado bien. Patricia era la hermana de mi padre, y según mi abuela, se aprovechaba de nuestra televisión cuando venía a hacer de canguro. Pero mis padres no la hacían caso, así que seguía viniendo. Aunque la verdad, tenía razón. Mi abuela ya era bastante mayor. Tenía el pelo blanco entero y era bajita y delgada, pero pegaba unos gritos…
-Miriam, baja un momento.- Llamó mi tía desde abajo.
Patricia estaba en el salón con el teléfono en la oreja.
-Sí, Belén. Creo que está mejor, pero ahora te la paso.
-¿Si?- Dije cuando mi tía me pasó el teléfono.
-Hola cariño. ¿Cómo estás? La tía dice que has estado descansando y que ya te encuentras mejor. Te he llamado antes, pero estabas durmiendo.
-Sí, estoy mejor.- Hablé con tono enfadado. Me seguía pareciendo injusto que no me dejase ir a la fiesta.
-Entonces, no has salido, ¿no?
-No.- Mentí extrañada. Se me hacía raro que dudase de mí. Normalmente, era más confiada.
-Vale, vale. Era solo porque… bueno, da igual. Me alegro de que estés mejor.- Hizo una pausa.- ¡Y no salgas!
Primero pensé que estaba bromeando, pero su tono era serio. Se me hacía raro que desconfiase tanto.
-Vale, vale.
Colgué el teléfono y subí a mi habitación a meterme en mi twitter un rato. Estaba girando el picaporte de mi habitación cuando oí un sonido procedente del desván. Me acerqué y distinguí una voz. Era suave, bien modulada. Desde tan lejos no entendía lo que decía. Descorrí la cortina, subí las escaleras, y recorrí el corredor. Estaba al lado de la puerta. Aún así, no entendí lo que decía la voz. Hablaba… Como en otro idioma. Creo que era latín o algo parecido. Las palabras sonaban poderosas. Oí un clic, como si un candado o cerrojo se hubiese abierto o cerrado. Me estaba empezando a asustar. No había duda de que ahí había alguien. Y la verdad, dudaba mucho que hubiese entrado ahí con permiso.
Oí mi móvil sonar en mi habitación. Dudé unos segundos si ir a cogerlo. Finalmente decidí que no. Lo que quiera que hubiese detrás de la puerta, era lo de mayor importancia en esos momentos. Puede que enseguida descubriera quién había estado yendo al desván últimamente. Si en verdad era el tío de Marcos o Jake tenía razón. Jake. No pude evitar preguntarme qué tal estaría. Si tenía razón en que no era nada grave. Si Marcos le había conseguido llevar hasta el médico. Marcos. Como siempre, la primera imagen de él que vino a mi cabeza, fue la de su mirada. Todas las veces que me había dicho que me quería tenía la misma. En el lago también la tuvo. Me pregunté si volvería a verle…
¡Para!”, me dije mentalmente. Estaba pensando como si me fuese a pasar algo grave. Y eso no iba a pasar. Claro que le volvería a ver. A Marcos y a todos. ¡Era ridículo pensar lo contrario! Si total, en el peor de los casos, la persona del desván sería un loco que se colaba en las casas de la gente y cantaba canciones en latín. Vale, sí sería muy extraño, pero, podía ser, ¿no? En fin, no me lo creía ni yo.
De pronto una idea vino a mi cabeza: “El baúl”. ¿Y si era eso lo que se había abierto? ¡Por fin descubriría qué había en su interior! Sabía que no era seguro que fuese eso lo que se había abierto, pero esa posibilidad consiguió convencerme. La curiosidad pudo conmigo y abrí la puerta.
El interior estaba… irreconocible. Dentro había como una especie de nube gris que mostraba unas alas que cambiaban de color. Se iban oscureciendo. Al otro lado de la nube, se veía una figura. Estaba difuminada por el humo, pero… Un momento. ¿Eso eran unas alas? No, eso era imposible. Entorné los ojos para intentar distinguirlo mejor. Entonces me fijé en el suelo. La nube salía de un cofre con terciopelo violeta en su interior. ¡El baúl! ¡Estaba abierto! De pronto, la figura alada dejó de cantar, así de repente, y el humo empezó a desvanecerse. La figura alada iba vestida de azul oscuro. Tenía una capucha calada que no me dejaba distinguirle el rostro. Y también tenía… Unas alas. Ya sé que parece imposible. Puede que me estuviese volviendo loca. Se llevó una mano al cinturón. Entonces me percaté de que llevaba una daga casi idéntica a la de mi sueño. Aunque, esta daba la sensación de ser menos poderosa. Me asusté. Pero al fijarse mejor, pareció que tuvo una chispa de reconocimiento.
-Anda, qué sorpresa. ¿Sabes? Eres de lo más inoportuna.
La voz me sonaba familiar, pero no sabía de qué. Poco a poco se empezó a bajar la capucha y le reconocí. No me dio tiempo a decir una palabra, cuando se acercó a mí rápidamente, pero sin parecer brusco, y me puso un pañuelo en la nariz. Olía bien. Era un olor extraño. Era mareante. De pronto, empecé a sentir sueño. Los párpados se me iban cerrando. Intenté evitarlo, pero tenía tanto sueño.
-¿Sabes? Es una pena que vayas a acabar así. Creo que eras especial. Bueno. En fin. Esto es necesario. Quiero que sepas que esto no es nada personal. Solo es mi deber.
-¿Hacer daño a la gente y colarte en sus casas?- Acerté a decir.
 -No tienes ni idea de lo que significa esto. Ni del peligro que supones.- Empecé a dormirme y me caí al suelo.  A partir de ahí solo escuchaba partes sueltas.- Hago esto por alguien… cercano… quién es...
Me quedé sin saber por qué se supone que me hacía esto, por qué estaba en mi desván y por quién era que hacía esto. Aunque, la verdad, eso último, me lo podía imaginar. Pero me dormí.

9 comentarios:

  1. HAY DIOOOOS!!! QUE INTRIGAAA!! necesito saber que pasa , por favor seguidla cuando puedas , y quiero decirte que voy a ser todo lo posible por comentar en todos los capítulos ;) . Y por supuesto la voy a recomendar en google, Facebook y twetter :D . Por cierto tienes twetter , así te sigo :D .
    Beshoos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. muchas gracias!!! me alegro un monton de que te guste :) enserio tu opinion significa mucho :) y mi twitter es @MiriamMartinA96 y otra vez, GRACIAS por leer mi nove :)

      Eliminar
  2. Miri te dije que tu novela era mejor que la mia jajaja y no digas que no porque hay muchos testigos ehh jajaja tu nove LO PETA hombre jajajjajaa
    :DD un besito
    P.D:subi el 10

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gracias paula ;) pero yo sigo con que no es verdad :P y ya me pasare por tu blog luego, un beso :)

      Eliminar
  3. Me encanta Miriam, engancha mucho, escribes muy bien desde el primer capitulo no he podido dejar de leer enserio esta genial sigue la pronto please

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ok jejeje hoy o mañana subo el siguiente ;)

      Eliminar
    2. y gracias, me alegro de que te guste

      Eliminar
  4. Wowww esta genial es súper interesante me encanta!!!

    ResponderEliminar